lunes, 4 de febrero de 2008
Placer de la desgracia
Aquí venimos
los desgraciados;
los ateos,
los individualistas,
los maricones,
los pansexuales.
los que hemos sufrido más
que mil cristos
por la moral represiva
de la masa arrogante, hipócrita y puritana
los que tomamos al placer
no como una cruz
de la que hay que avergonzarse
somos los que más gozamos
los que no nos arrodillamos
ante dogmas
ante prejuicios
ante consensos sociales
los que sabemos que el placer
es un fín en sí mismo
y es tan potente
como cualquier acto terrorista
y lo usaremos
para derribar sus tronos
para arrancar sus iglesias de raiz
pero,
sobre todo,
para liberar al individuo
de la masa
y a la masa
de la gracia divina.
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